martes, 18 de diciembre de 2012

Morenada Central de Oruro produciendo belleza y cultura

Las manifestaciones culturales son espacios vivos cuyos memorias colectivas se transmiten periódicamente en virtud a la herramienta llamada oralidad, nuestros abuelos ya habían participado de numerosos carnavales anuales de antaño en la ciudad Oruro, algunos marcharon a defender el Chaco Bolivianos en los años treinta, a su retorno quedó la nostalgia de Boquerón, Cañada Strongest, entre otros sitios, donde dejaron sus huellas; surgieron entonces ansias y voces para repetir aquellas místicas entradas del Carnaval de los años veinte, envolverse en sus versos y tradiciones, en amores y ritos, en el esplendor de la vida y la fe puesta en la Virgencita del Socavón, esos recuerdos se han trasmitido a las nuevas generaciones que retorna con ese compromiso de hacer cultura, valerosa generación que aportaron al asentamiento de la música, la danza, la vestimenta, la revalorización de las tradiciones y los lasos familiares de los cuales siempre se ha imbuido el Carnaval de Oruro.

El ocaso del tiempo nunca se pierde, es el día que transcurre dejando huellas, es el tiempo que perdura, son las vivencias del pasado que nos permite viajar en el tiempo y percibir el espacio, son los hechos vividos los que cuenta, estos se relacionan permanentemente interactuando entre la producción del colectivo social y la memoria de los pueblos, las tradiciones perviven por las practicas rituales, es el mito y la creencia las cuales se constituyen en el vínculo entre lo terrenal y lo espiritual, es la construcción permanente de una cultura viva, así es el Majestuoso Carnaval de Oruro, con sus particularidades y herencias propias.

En el atardecer del jueves 18 de febrero del año del señor (1971) Atanasio Quispe, Facundo Alarcón, Walter Quispe, secretarios entre otros del Conjunto Tradicional Folklórico Morenada Zona Central, presurosos se aprestaban a dar su informe al Presidente y Vicepresidente de la institución, los recibía en su casa con la gratitud y cariño de siempre hacia los morenos, la esposa Dña. Antonia Corrales de Escóbar quien amablemente invitaba a pasar a su domicilio ubicado en la calle Adolfo Mier y Pagador, el Presidente Dn. Ricardo Escóbar y Ramón Escóbar, como Vice-Presidente de la Morenada terminaban de comentar sobre el ingreso de las "cholitas" en el "Último Convite", y la expectativa que éste grupo tendría en la "entrada del "Sábado de Carnaval", las mantas de vicuña, los bordados, las polleras, las zapatillas, los sombreros y otros atavíos estaban en camino de ser concluidos por expertos artesanos de la calle La Paz, Dña. Antonia, había informado sobre la prolija labor de las señoras que serían el primer grupo de "cholitas", a la cabeza y al lado izquierdo estaba: Dña. Elsa Main, seguida de Lidia Barrientos, al lado derecho Dña. Rosa Main, seguía Juana Escóbar, Betty Méndez, Práxides Nina, Asunción de Quezada, Yolanda Blass, Martha Nina, Basilia Medrano, Angélica Flores, entre otras, equilibrando las dos filas que sería la presentación, muchas de estas nuevas danzarinas rompían el mito que sólo los hombres podrían bailar en el Carnaval, eran las esposas de los Morenos; la Sra. Asunción de Quezada enseñaba prolijamente el movimiento de las polleras y paso rítmico entre la sensualidad y la gracia, la media vuelta de cintura, entre otras coreografías que sólo son propias y características de ésta sección y de la Morenada Central; Dn. Ricardo en su acostumbrado humor y cariño, comprometía la participación de la "Banda Pagador" con más de 50 músicos y dos bombos como hacía bromas sobre el Director de la Banda donde Dn. Gumercindo Licidio aún no tenía el nombre de la Morenada a ser estrenada en tan importante ocasión y que el ritmo característico estaba enraizado en la "Aromeñita" del maestro Manuel Soliz así como en la Morenada Central de Martínez Licidio, músicas que no tenían letra, de hecho es que este Carnaval seria único porque la Música prolijamente compuesta tenía aires encanto y sentimiento, los comentarios y las felicitaciones no solamente llegaban de la Asociación de Defensa de Conjuntos Folklóricos, sino de varias instituciones culturales, públicas y amigos de la ciudad, es de hecho el Club de Amigos de Oruro, fuera una de las primeras instituciones junto al presidente de la Diablada Fraternidad Dn. Jhonny Ayllón y Dn. Rufo Guerra como Vicepresidente con los cuales existía una estrecha relación familiar y de perecedera amistad.

El informe de los secretarios fue escueto, "todo estaba listo", el ingreso del "Último Convite" se había llevado a cabo sin novedad, los danzarines se reunieron y se concentraron en el Mercado Central con traje de "Convite", terno negro, poncho de vicuña, camisa blanca, pañoleta blanca, sombrero de ala negro, matraca de ensayo con figura de "Arpa", todos a la cabeza de Dn. Froilán Mamani y Dn. Alfredo Main, Caporales Guías, como Caporal Mayor estaba Dn. Miguel Mamani, los morenos habían ingresado en fila de dos, en algunos espacios combinaban en el intermedio con las "Cholitas", la Banda Pagador al medio y delante de este se encontraba "la Negra", habían partido cerca a las dos y media de la tarde y arribado al Santuario del Socavón a las cuatro y un poco más, el recorrido era corto, por la calle Pagador, Cochabamba, Washington, Junín, Plaza del Folklore y Santuario del Socavón; la misa se había llevado a cabo a las 10:00 de la mañana del mismo día con participación de los morenos y las ahora morenas (Cholitas) y demás membresía de la Morenada.

Se había convocado para el día viernes 19 de febrero a hrs. 17:00 en el Atrio del Santuario del Socavón a todos los Morenos portando sus trajes y máscaras de yeso para que éstas sean "challadas" ésta acción estaba coordinada por los hermanos Main y los hermanos Mamani-Escóbar, Caporales Mayores de la Morenada, participaban también del ritual de inciensos, alcohol y coca: Uldarico Cárdenas, Ezequiel Flores, Pedro López, Costo Escóbar, Salomón Mamani, estos últimos que luego serían Caporales Mayores. El pasado año la Pasante de la Morenada Dña. Cirila Vda. de Ramírez y familia, habían donado la hermosa imagen de la Virgencita del Socavón moldeado en el Cusco (Perú) y que ésta se encontraba en un altar familiar de la casa de Dn. Ricardo Escóbar, la esposa Dña. Antonia de Escóbar, mostraba su preocupación para adornar sus mejores galas a tan querida imagen, entre la gente que la rodeaba se encontraban Pascual Taquichiri y Víctor Magne, Pablo Cachi, Donato Miranda, entre otros, cuyas familias se habían comprometido a pasar la fiesta de los siguientes años, muchas de estas familias habían regalado a la Virgencita hermosas joyas de oro y plata, siendo así que las esposas comprometidas en su fe, organizaron parte del mejor arreglo de platería, flores y otros utensilios, para el ingreso del Cargamento Principal del Sábado de Carnaval la dedicación fue presentada por Dn. Miguel Mamani; se habían confirmado a los arqueros y cargamenteros, en esta ocasión sumaban a más de treinta, y que entre los meses de septiembre y octubre, la familia Escóbar había comprometido en el tradicional "rodeo" su participación en el Día del Moreno, lunes de Carnaval, ofreciendo masitas de maíz, denominado "frutas secas", cerveza y licores expresamente preparados.

El sábado 20 de febrero de 1971, luego del Ingreso de la Diablada Fraternidad, rodeaban las tres de la tarde, se escucha la tradicional "Aromeñita", no más de cuarenta Morenos y veinte Cholitas se concentran en el Parque de la Unión, se escuchaban el sonar de los pitos de los Caporales Mayores iniciando su recorrido por la Av. 6 de Octubre, Montesinos, Pagador, en esta calle, en inmediaciones del Mercado Campero, se escuchan el estruendo de cohetillos y petardos, serpentinas, misturas, el sonar de las matracas, se aproximaban el primer paso de las "Cholitas" que eran recibidas por la membresía y las familias allá reunidas, entre vítores y aplausos, las dos filas de cholitas estaba causando la sensación que todos añoraban, la comitiva que encabezaba Dn. Ricardo Escóbar con su característico sombrero de ala color blanco y estandarte de plata en alto, se había detenido y entre dianas y cacharpayas, la Banda Pagador daba un espectáculo sensacional, se libaban licores en charolas de plata, todos los espectadores gustaban de tan magnífica presentación, así la Morenada continuó su recorrido por la calle Bolívar, la Plaza hasta llegar al Santuario del Socavón, logrando una "espectacular entrada"

La promesa de fé fue cumplida, cerca a las cinco de la tarde, la pequeña Iglesia, presentaba una altar adornado de flores blancas, el rostro morena y hermosa de la Virgencita del Socavón lucía plenamente hermosa, vestía un capa blanca con adornos de platería y luces, se podían apreciar su joyas, lucía bellísima; de rodillas y en fila de uno, fueron pasando primero las "Cholitas" y luego los "Morenos", "Los Caporales" y demás comitiva, los canticos tradicionales se escuchaban a viva voz que hacían retumbar la pequeña Iglesia: se escuchaba en coro celestial: "A tus pies Madre, llega un infeliz, cargado de angustias y de penas mil", …. rostros felices, llantos de perdón, penitencias cumplidas, promesas futuras; fue una de las magníficas presentaciones de nuestra Morenada. La salida estaba llena de público, admiradores y muchedumbre que deseaban tomarse unas fotos con las "Cholitas", su típica y característica vestimenta fue "espectacular" la mantilla de Vicuña, recuperó la imagen de la identidad de la familia Cocani; muchas mujeres con bulto en la espalda esperaban la salida cadenciosa de los Morenos, cuyos trajes emperlados y de tres fuelles rodeaban un peso de más de cuarenta quilos condicionaban esa lentitud, eran sus esposas que cargaban la comida típica preparada prolijamente en la mañana, constaba de papa, chuño y carne de llama, acompañada de la exquisita "llajhua" que se había entremezclado en el afán y el recorrido, cerca a la reja del Club Social Unificado, ubicado al lado Sur de la Iglesia del Socavón, se prestaban a servirse este alimento que combinaban con la deliciosa chicha traída desde la "Llajta", era un festín tradicional que todos los morenos participaban luego del agotador baile, había pasado cerca de una hora de descanso la "Banda Pagador" entonaba nuevamente la tradicional Aromeñita, invitando a retirarse, pues estaba programado que las ocho de la noche se tenía una demostración tradicional nocturna en la Plaza Nacional del Folklore, pero que sin embargo por el impacto de la Morenada se haría en el Marcado Central o Campero llamado así, para esta manifestación se había convocando a todos los morenos con riguroso traje de Convite así como también se portaría la matraca de "quirquincho" que solo se permitía usarlo en la Entrada del Sábado y Domingo de Carnaval.

Luego de la recepción a los Morenos el Sábado de Carnaval por la noche, a las cuatro de la mañana del día domingo 21 de febrero del año del Señor de 1971, en el Mercado Central y frente a la casa de Dn. Juan Main, vivienda además donde se realizó la recepción nocturna, se escuchaba los tambores y las trompetas entonando la Morenada, presurosos los compadres y las comadres alistaban sus ponchos y sombreros, prestos a asistir al Saludo del Alba bailando hacia el Socavón, poco habían dormido, las misturas todavía engalanaban las cabelleras, ya en la Plaza del Nacional del Folklore, la Banda Pagador se ubicaba justo frente al Atrio de la Iglesia del Socavón, cuyo puesto ya era tradicional y de respeto por las otras bandas; era el Alba, el espacio místico, puro, plano diferente, un conjunto de tradiciones y ritualidades, desde los cerros de la cordillera (sector Este) los primeros rayos del Sol bañan la Plaza del Folklore y el frontis de la Iglesia, las dianas de buen augurio, las músicas entre morenadas, diabladas, cacharpayas, era el "Akapacha" que se proyectaba al "Alajpacha", era el recibimiento de las nuevas energías, es el planalto estelar de los ancestros, vítores y mucha alegría formaban parte de este encuentro místico; muy cerca a las graderías de la Avenida Cívica un grupo de morenos y asistentes a este ritual, se sirven parte de la gastronomía del Carnaval de Oruro, un plato de "Khalapari", lagua de choclo cocida con piedras volcánicas, un manjar de la madrugada que reanima con seguir la festividad, pasada las ocho de la mañana el Estandarte de Plata que era portado por el presidente de la Institución acompañado de la Banda, inicia su recorrido a la casa de fiesta, donde por unas horas descasaran los morenos para luego concentrarse en la visita a la Prefectura, a medio día serán agasajados con salteñas y refrescos, una pequeña demostración en el Patio Prefectural, será el honor ante la autoridad, luego el inicio para trasladarse al Parque de la Unión y ser partícipes del Domingo de Corso de Carnaval, presurosos los secretarios de la morenada alistan el carruaje donde estará la predilecta de la Institución, esta vez convocado por la Alcaldía de la ciudad, a las tres de la tarde se inicia con el recorrido concluyendo en las calles Presidente Montes y Murguía, luego de una exitosa demostración en la Plaza Principal, los morenos lucían su pesado traje, portaban pelucas al estilo de las cortes españolas, cadenciosos y alegres terminaban este recorrido.

Es el lunes 22 de febrero de Carnaval día del "Diablo y del Moreno" las Misa en la Iglesia del Socavón se programó para las 11:00 de la mañana, los arqueros cumplieron su compromiso, así como de otros conjuntos, la Plaza del Socavón, era un escenario de platerías, aguayos, arcos que brillan resplandecientes, majestuosos con el impresionante Sol; la comitiva de la Morenada Central luego de la Misa Principal, salen de la Iglesia, la Virgencita del Socavón es portada en Andas para pasar por los Arcos, es el advenimiento de bendiciones y prosperidades, es el ritual del Carnaval de Oruro, los Morenos, las Cholitas y Caporales, todos disfrazados, asisten en esta procesión guiada, incienso y copal sahúman tan impresionante recorrido, una "tutuma de chicha" es el agradecimiento al arquero por el cumplimiento de su compromiso, al salir de este espacio mágico, se escucha el replicar de cohetillos, es el "torito" que truena revienta expulsando miles de papelillos de colores, es el humo y el olor a la pólvora que llama a la continuidad de la festividad, es el agradecimiento por el baile en el Carnaval, es la reciprocidad del pasante y los directivos, es la fe la que nos ha unido, es la promesa ante la Sagrada Imagen de la Virgen del Socavón, lentamente al compás de la banda dejan la Plaza del Socavón para llegar a la casa del pasante, que este año paradójicamente no se tiene, reemplaza y asume voluntariamente el presidente de la morenada Dn. Ricardo Escóbar y la Sra. Antonia de Escóbar junto a su familia.

El ritual se inicia, los miembros de la mística Mesa de Once, acogen las peticiones de los pas-pasantes y pasantes promesantes de los siguientes años, serán los turnos de Pascual Taquichiri y señora, posteriormente Dn. Víctor Magne y señora y luego, esta vez sí oficialmente admitido, recibirá Dn. Ricardo Escóbar y señora, es decir para el año 1975; se escucha una diana de la Banda Pagador, el ceremonial, se ha iniciado, las cuecas son el acto principal, se espera el "ch’allacu" en vasija de barro y el "aro" en el intermedio, se sirven las bebidas prolijamente en vasos de plata, es la charola que cae y los cohetillos que revientan, la diana que anuncia, es la libación a la "Pachamama" Madre Tierra, es el sincretismo religioso que se manifiesta, es la promesa y compromiso del nuevo Pasante, es el Convite Mutuo de los Morenos, es inicio de "cacharpayas" es la despedida de los Morenos ante la Virgen del Socavón, es la promesa por bailar el siguiente año y dar gracias que éste Carnaval haya sido sin novedad, es el ritual costumbrista de los Andes donde los "ajallus" conviven en ritualidades ancestrales, la fiesta continua, el "déjame" se ha cumplido, es la preparación del Carnaval del año que viene.

Fue un año espectacular para el Conjunto Tradicional Folklórico Morenada de la Zona Central, es el año de la exhibición de la nueva imagen de la Virgen Socavón muy ataviada y en andas, es la espectacular entrada de las "Cholitas", es el estreno de una morenada no titulada ofrecida por Gumercindo Licidio, (el año 1998, fue registrado con el nombre de: "Central de Oruro" con derechos reservados para Sobodaycom), es la presencia de ponchos de vicuña, pañueletas blancas, matracas de "quirquincho" y de los colores azul y amarillo de las plumas, y que, luego de cuarenta y un años nos aprestamos a cumplir ochenta y ocho años más de vida institucional, con mucha historia, tradiciones y ritos vernaculares, es lo que encierra en un espacio del tiempo imperecedero en nuestra memoria la "Fraternidad Morenada Central de Oruro".

Mil Felicidades en su Aniversario, un 29 de Noviembre de 1924 nace una tradición, un hecho cultural que pervive en el tiempo y el espacio orureño, en el boliviano, en el mundo entero como parte intrínseca del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad. Unesco 18 May. 2001,

Contextualización en el tiempo I

Fuente: entrevistas: Flia. Froilán Mamani, Flia. Juan Main, Flia. María Cristina Escóbar, Flia. Uldarico Cárdenas, Flia., Ramón Escóbar, Flia. Filiberto Armarza, Flia. Víctor Magne, Antenor Flores, ocurrido en el año de 1998.

Fotos: fuente propia, Fabricio Cazorla Murillo y otras citadas.

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