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domingo, 3 de junio de 2012

Libros que investigan el Gran Poder

La Fiesta Mayor de los Andes se apodera de la ciudad una vez al año. Su influencia se extiende también a la literatura.

“El taxi se detuvo. El conductor, un tipo corpulento, dio vuelta su cabezota de peso pesado y exclamó con furia contenida: No puedo seguir adelante.
−¿Qué pasa? −pregunté.

−¿Acaso no oye la banda? Están bailando aquí cerca, entrenándose para la Entrada del Gran Poder. ¡Estos carajos han paralizado el tráfico!

En efecto, la cadencia tediosa y densa de una llamerada se dejaba escuchar algo distante. El rostro del taxista, congestionado por la rabia y por la impotencia de no poder avanzar más, se infló como la de un batracio de tiras cómicas. El clamor de las bocinas se tornaba intenso, inaguantable… El taxista descanso el brazo en el espaldar del asiento, fijó su frustrada mirada en un punto distante y esperó”. Así comienza American visa, del escritor paceño Juan de Recacoechea. El personaje principal del libro acaba de llegar a la ciudad de La Paz y se encuentra de golpe con el ruido y el desorden. La apertura de American visa nos marca dos ideas importantes: el Gran Poder es tan trascendental que ocupa las calles centrales y, también, esta fiesta es parte de la manera en que entendemos La Paz. La Entrada del Gran Poder no sólo modifica la ciudad desde el tráfico y el ruido, sino, y esto es lo que nos interesa para esta nota, modifica la manera cómo concebimos la ciudad, completa la imagen que tenemos de ella. Es esto lo que vemos en el inicio de la novela de Recacoechea: el Gran Poder influye, modifica e invade la vida del que habita La Paz. En este sentido, nos preguntamos: ¿Cuál es la importancia de esta fiesta para entender ficcionalmente la ciudad y para completarla desde lo imaginario? Veamos.

NOMBRAR EL GRAN PODER

En un libro titulado Gran Poder: La morenada, coordinado por Rossana Barragán y Cleverth Cárdenas, nos acercamos a esta fiesta desde distintas miradas que nos permiten extender la concepción cotidiana que tenemos sobre ella. Barragán explica que para entender la Fiesta del Gran Poder debemos “tomar en cuenta su heterogeneidad y diversidad, ya que estamos ante una de las más importantes fiestas, la llamada ‘Fiesta Mayor de los Andes’”. Como la ciudad donde se lleva a cabo, es esta heterogeneidad y diversidad lo que la hace compleja y profunda. Samuel Rendón, fotógrafo que forma parte del colectivo Sinmotivo y cuyas fotografías acompañan esta nota, nos dice: “La importancia es incalculable, es muy grande. El Gran Poder es tan importante para La Paz que mitad de la ciudad se paraliza para este acontecimiento, y ni hablar del movimiento económico que origina todo el año”. Gran Poder toma la ciudad, no completamente, pero se apodera del centro, paraliza el movimiento de sus espacios más importantes y los transforma desde la música, el baile y el alcohol.

NOVELAS

Es por esto que no es sorprendente que además de American visa otras novelas han ficcionalizado esta fiesta y han situado su acción en ella. Pensemos en La virgen de los deseos de Néstor Taboada Terán o en Morir en La Paz de Bartolomé Leal. En esta última el Gran Poder es el espacio que termina englobando a los personajes y completando la trama misteriosa, logrando retratar una La Paz policial y oscura.

Aparte de estos dos libros, Cuando Sara Chura despierte de Juan Pablo Piñeiro es tal vez la novela que mejor ficcionaliza y retrata el Gran Poder, lo veremos más adelante. En el baile que miles de bailarines ponen en escena en esta entrada se materializan sus deseos y su búsqueda. La ansiedad del inicio de la fiesta marca una calma tensa en las calles de La Paz, que se quiebra con los primeros ruidos de las bandas cortando el aire con sus trompetas. Los preparativos, la espera, la ilusión; todo esto es parte de la poética que instaura esta fiesta.

LA PROFUNDIDAD DE LA CIUDAD

“¡Chassss, con un toque de platillos la banda comienza a tocar, los atrasados apuran su llegada y cada uno de los bloques comienzan a bailar el ritmo de la morenada.

Adelante está el estandarte, detrás los pasantes de la gestión e inmediatamente una tropa de cholas que fácilmente superan la centena. Todas ellas llevan pollera del mismo color, mantas del mismo color, zapatos del mismo color, blusas del mismo color, sombreros borsalino del mismo color y joyas de diferentes precios.

Cadenciosas y alegres encabezan la danza, llevando el ritmo al compás marcado por guías que normalmente son cholitas jóvenes y deslumbrantes”. Así relata Cleverth Cárdenas, en su estudio titulado El poder de las polleras, el inicio de la fiesta.

La ciudad cambia. El Gran Poder la transforma por un día. El pasado, el presente y el futuro confluyen en ese espacio recto y lineal que son las calles y por el que van recorriendo, de inicio a fin, las y los bailarines. En el Gran Poder se encuentran “condensados los tiempos”, dice Barragán. De esta manera, las características tan particulares de esta fiesta hacen que se proyecte como un importante material poético. Volviendo a Cuando Sara Chura despierte, vemos cómo en la novela el espacio y el tiempo privilegiados son los del Gran Poder. Al elegir esta fiesta como marco espacial y temporal de la novela se mantiene una relación exclusiva y sentimental con la ciudad. Así, la poesía del Gran Poder permite hacer de esta fiesta un espacio imaginario y literario. En las novelas nombradas, la Entrada hace visible facetas de la ciudad que en otros momentos pasan desapercibidas. Al describir esta fiesta, se nombra una cara excepcional de la ciudad que habitamos. Como leemos en Cuando Sara Chura despierte: “Era el idioma que hacía visible lo invisible y revelaba la ciudad ancestral que duerme en las profundidades de La Paz”.

IMAGINAR LA PAZ

Esta entrada es “el escenario de materialización y construcción de imaginarios complejos, lugar de múltiples proyectos, expresiones identitarias, consensos y conflictos, expresión de relaciones de poder y jerarquías”, manifiesta Barragán. No se puede resumir esta fiesta en un concepto ni en la descripción de un único eje para entenderla. La literatura nos permite pensar que este evento, este escenario, es más complejo y, por ello, más interesante. No podemos desentrañar los secretos del Gran Poder a cabalidad, pero podemos experimentarlos. “Esta fiesta hay que vivirla para poder entender su verdadera dimensión”, nos dice Samuel Rendón. Por otro lado, el escritor paceño Wilmer Urrelo, al hablar de Morir en La Paz y de American visa, explica: “¿Qué influencia extraña tiene esta entrada en el comportamiento de los personajes de ambas novelas? Personalmente creo que mucho. En el Gran Poder los tímidos se vuelven los más atrevidos, los que parecen pobres a lo largo del año demuestran que en realidad no lo son. Sin duda es una de las fiestas en las que ‘mejor llega a conocerse a La Paz’ o parafraseando a Piñeiro: la fiesta es la mejor manera de conocer a un pueblo”. Todos los que participamos en este evento, además de bailar y beber, imaginamos. Por esto es que la fiesta permite la creación de mundos ficcionales. Cleverth Cárdenas, en una entrevista realizada para la presente nota, manifiesta: “La fiesta popular transformó la realidad urbana de diferentes modos. Ahora no se puede pensar La Paz sin la entrada del Gran Poder. La fiesta es como el alma de la ciudad”. Es así que podemos tratar de desentrañar los significados y sentidos que produce esta fiesta. Su influencia es amplia y efectiva en la manera en que La Paz se desarrolla y se ve a sí misma desde sus pobladores.

Como dice Samuel Rendón, “los días de espectáculo la fiesta se apodera de lo urbano, se respetan otros códigos. Ese día no es la ciudad de La Paz, ese día es la ciudad del Gran Poder. La fiesta como tal es vitalmente importante en esta ciudad, diría yo que las fiestas guían su calendario”. La literatura que nace del Gran Poder y de la fiesta en general trata de nombrar un mundo donde su influencia es esencial. Estamos frente a “una multiplicidad de significados, incluso distintos, contrapuestos y contradictorios” donde el simbolismo y la representación van a ser centrales, diríamos siguiendo a Barragán.

LA MORENADA

Por otro lado, en el libro ya citado, Cárdenas explica que “la morenada es una danza que se inventa y reinventa en cada momento”. No es una danza acabada, sino que va transformándose y cambiando con el paso del tiempo y las distintas presentaciones anuales. Entendemos así que la fiesta del Gran Poder no es un acontecimiento estático, sino que, como la ciudad, se reinventa y se nombra siempre de distintas maneras. En la entrevista con Cárdenas, éste nos explica: “Los compositores folkloristas están cambiando la noción poética popular. Ahora se piensa en código de morenada, cuando antes la danza más importante era la kullawada y otras tantas. Es muy interesante constatar todo lo que late en la fiesta popular”. Esto “que late” permite este acercamiento desde la literatura a una fiesta que paraliza el centro de La Paz, sus espacios de poder, y que hace que muchas miradas se posen en un solo lugar.

FLORECE EL GRAN PODER

Precisamente, pensando en la morenada, Cárdenas explica en El poder de las polleras la importancia de lo femenino. “Las mujeres bailan en la fiesta popular paceña, la ocupan, se embriagan, administran el dinero y definen temas importantes en cada una de sus fraternidades, en síntesis hacen viva la reivindicación de muchos feminismos”. Las mujeres logran reconstruir una imagen propia. Si la fiesta es el lugar de la subversión de poderes, el Gran Poder no sólo extrema esta idea, sino que la complejiza y la pone también en crisis. Este espacio singular que se da una vez al año dota de nuevos significados a La Paz y la desplaza de su cotidianeidad. ¡Qué mejor espacio que éste para producir ficciones! Esto lo podemos entender claramente con una de las imágenes más poéticas e interesantes que se han escrito a partir de esta entrada folklórica: el bolero triunfal de Sara Chura. En esta parte de la novela de Piñeiro, entre los efectos de la borrachera y el sueño, impulsados por la música de bolero de caballería, la ciudad entera se vuelca en un desfile/entrada de animales que antes eran personas. El centro de todo es Sara Chura, que con su magnánima presencia y sus polleras de colores recorre las calles de La Paz cambiándola para siempre e imponiendo una realidad que transforma el presente. Esta imagen exagerada es tal vez la que mejor retrata la Entrada del Gran Poder y el efecto que tiene sobre la ciudad. Nos habla de los alcances de esta fiesta y de la manera en que transforma una vez al año nuestra realidad, que muchas veces es demasiado aburrida.

1994 es el año en que se publica la novela American Visa, la cual inicia en los preparativos del Gran Poder

El Gran Poder importa tanto en la ciudad que ocupa las calles centrales, es parte de la manera en que entendemos La Paz. No sólo modifica la ciudad desde el tráfico y el ruido, sino, que transforma la manera como concebimos la ciudad, completa la imagen que tenemos de ella. Ifluye, cambia e invade la vida del que habita la ciudad. Los paceños nos vemos invadidos por esta fiesta.

El escritor paceño wilmer urrelo explica:

"En la Entrada del Gran Poder los tímidos se vuelven los más atrevidos, los que parecen pobres a lo largo del año demuestran que en realidad no lo son. Sin duda es una de las fiestas en las que ‘mejor llega a conocerse a La Paz’ o parafraseando al novelista Juan Pablo Piñeiro: la fiesta es la mejor manera de conocer a un pueblo”.

2 de junio es la fecha en que este año se realizó esta entrada folklórica el presente año.

2003

Este año se publica Cuando Sara Chura despierte, novela que centra su acción en la fiesta.

La Prensa

miércoles, 18 de abril de 2012

Investigación acerca del folklore boliviano

Dentro este trabajo literario, ambos autores explican por qué se danza tanto en el altiplano y cuáles son las funciones que cumple esta actividad en los involucrados.

La antropóloga Eveline Sigl y el sociólogo David Mendoza Salazar presentarán hoy el primer tomo de su libro titulado “No se baila así no más…”, en las instalaciones del Museo Nacional de Arte a partir de las 19.00 horas.

A través de esta obra compuesta por 846 páginas, Sigl y Mendoza tratan de explicar por qué se baila tanto en el altiplano boliviano y cuáles son las funciones que cumple la danza en los involucrados, sean estos de un ballet folklórico, músicos-danzarines autóctonos o miembros de una fraternidad folklórica.

Asimismo, mediante este trabajo los investigadores ponen a consideración de los lectores el primer estudio acerca de las danzas bolivianas, el cual al mismo tiempo proporciona un análisis de la sociedad misma a través de dicha expresión cultural.

CONTENIDO

El libro “No se baila así no más…” está dividido en seis capítulos. En el primero se aborda el tema de la etnicidad, poder y género; en el segundo la presencia GLBT, transformismo ritual y folklórico andino; en el tercero la danza, religión, economía y redes sociales.

En el cuarto capítulo se explica sobre el folklore y política; el quinto tiene como título “Donde papas y flores bailan”; y en el sexto se analiza la biodiversidad y las danzas folklóricas.

Dentro de estas partes se tocan además temas como el del “erotismo andino”; la “feminización de las entradas”; el “transformismo ritual andino”; y la creación de los Waphuris Galán.

El enfoque del trabajo literario es crítico y no esquiva temas “delicados” que están muy presentes en las danzas bolivianas, pero de los cuales no suele hablarse, como por ejemplo la presencia de la población GLBT (gay-lesbiana-bisexual-trans) en los diversos eventos folklóricos y la estrecha relación entre folklore y política.

De igual manera, “No se baila así no más…” intenta conectar la realidad boliviana con los pensamientos teóricos internacionales de los estudios de género.

Sin duda alguna, este libro se trata de un texto multivocal que reúne ese cuerpo teórico con las voces de aproximadamente 1.450 entrevistados y el análisis de los autores.

Así, lo novedoso de este volumen es que por primera vez son los actores mismos, quienes tienen la palabra como personas importantes siendo citadas con fecha, nombre y apellido.

En resumen, el libro aporta datos completamente nuevos y actuales que surgen del contacto directo con los bailarines, dirigentes y organizadores de eventos dancísticos.

DATOS

- Eveline Sigl nació en Viena-Austria. En 2008 publicó “Para Bolivia y el Mundo” con CEPA/Oruro; el 2009 edito el libro “Cada año bailamos” (Gobierno Municipal de La Paz); y redactó textos para Anthropos, Antropológica, T’inkazos, Khana.

- David Mendoza Salazar (karaiyana) nació en La Paz. Publicó varios libros de estudios culturales, por lo que es llamado especialista en culturas.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Publican en EEUU un libro sobre la Diablada Boliviana

Fundación Socio Cultural Diablada Boliviana celebrará 11 años de vida en EEUU, el 28 de febrero, con el regalo del libro del fotógrafo y diseñador gráfico Roger Zambrana que registra las actuaciones de la fraternidad folklórica en el país del norte.

En 76 páginas de lujo, la publicación Diablada Boliviana 2008 documenta las actividades de la fraternidad, cuyos objetivos son difundir la tradicional danza de la Diablada y brindar ayuda solidaria a los necesitados, destinando sus fondos a organizaciones de salud y orfanatos en Bolivia.

El autor, que firma como Roger Zamak, es diseñador gráfico desde hace 14 años y fotógrafo independiente desde hace cinco. Este boliviano radicado en EEUU desde el 2000 declara que su libro intenta mostrar la riqueza cultural que tiene Bolivia.

“Esta riqueza no sólo debe ser mostrada a los bolivianos, sino a gente de otros países que quieren conocer el folklore nacional. Las fotos muestran el trabajo de los bailarines, la coreografía y las diferentes participaciones de la entidad cultural Diablada Boliviana”, asegura el autor que acompañó en varios viajes a la fraternidad y registró sus actividades y vivencias con su lente.

“Estos 11 años de trabajo de la Fundación han rendido sus frutos”, sostiene por su parte la presidenta de la Fundación Socio Cultural Diablada Boliviana, Nelly Zapata, una paceña radicada desde 1987 en EEUU.

Hasta el momento, la fraternidad envió al menos 35 mil dólares a Bolivia para ayudar a diferentes instituciones. “El dinero se reúne haciendo diferentes actividades colectivas, que es lo que une a la fundación y marca la diferencia con los otros grupos folklóricos bolivianos”, dice Zapata.

La Diablada Boliviana, que cuenta actualmente con 76 fraternos registrados, también presenta otras danzas folklóricas como chacarera, kullawada y, recientemente, llamerada.

En 11 años, la fundación fue premiada en diferentes eventos folklóricos. “Ganamos el primer lugar del festival de Nueva York, el 2006, y también recibimos premios en los festivales de Leesburg, Vienna y Clarendon”, asegura Nelly Zapata.

El libro Diablada Boliviana 2008, impreso 300 ejemplares, se puede adquirir contactándose con el autor en el correo electrónico: rogerzamak@yahoo.com.
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